La industria financiera se encuentra en una encrucijada histórica: las nuevas tecnologías, la sostenibilidad y los cambios demográficos están redefiniendo por completo los perfiles y habilidades demandadas. ¿Qué pasará con quienes no reconviertan su talento a este nuevo paradigma?
Según el informe “Future of Jobs 2025” del Foro Económico Mundial, entre 2020 y 2030 se crearán 170 millones de empleos nuevos y se perderán 92 millones, con un saldo neto de 78 millones de posiciones adicionales a nivel global. Este crecimiento está impulsado por la tecnología, la transición verde y los cambios demográficos.
Una de las conclusiones más relevantes subraya que el principal barrera para la transformación empresarial hoy no es la falta de capital ni de herramientas, sino el desajuste de habilidades es hoy: muchas organizaciones carecen de talento capacitado para aprovechar al máximo las tecnologías emergentes.
La banca y los seguros atraviesan un punto de inflexión. La disminución de sucursales físicas y la consolidación de entidades conviven con el auge de fintechs e insurtechs. Las operaciones transaccionales y de ventanilla migran a canales digitales y atención remota, lo que reduce los puestos operativos tradicionales.
Al mismo tiempo, más del 80 % de las grandes entidades ya ha implantado trabajo híbrido en más del 80 %, con una media de 2–3 días de teletrabajo semanal. Esto redefine la gestión de espacios y exige liderazgo para coordinar equipos distribuidos.
La digitalización y la regulación ESG crean oportunidades laborales sin precedentes. Aparecen perfiles que combinan conocimientos tecnológicos con experiencia financiera y normativa.
Cada uno de estos perfiles responde a fuerzas distintas: el apalancamiento de datos, la prevención de ataques, la eficiencia operativa, la sostenibilidad y las exigencias regulatorias. Los candidatos ideales dominan tanto el sector financiero como las herramientas tecnológicas que dan forma a su función.
El Foro Económico Mundial identifica cuatro conjuntos de competencias críticas para 2030:
En finanzas, los informes sectoriales subrayan la urgencia de profesionales con experiencia en herramientas de automatización RPA, análisis de datos en tiempo real y gestión de riesgos digitales.
La automatización y la IA generan una ganancia neta de empleo a medio plazo, pero transforman profundamente las tareas. Muchas actividades repetitivas pasan a sistemas automáticos, mientras que emergen nuevas responsabilidades associadas al diseño, supervisión y ética de esos modelos.
En la práctica, la IA se aplica ya a scoring de crédito, detección de fraude, roboadvisors y procesamiento de reclamaciones. Esto no elimina el empleo, sino que lo desplaza hacia roles de mayor complejidad cognitiva y responsabilidad ética, donde la supervisión humana es imprescindible para controlar sesgos y garantizar la transparencia de los algoritmos.
Las normativas ESG y los estándares europeos de reporte obligan a las entidades financieras a medir, gestionar y comunicar riesgos climáticos y sociales. Esto impulsa la creación de puestos dedicados a análisis de riesgo climático, fondos verdes y auditoría de sostenibilidad.
Al mismo tiempo, el entorno regulatorio más riguroso en materia de IA y privacidad incrementa la demanda de juristas tecnológicos y expertos en compliance. Las nuevas funciones asociadas a reporting y la recualificación del personal de atención al público se convierten en prioridades para cumplir con los requisitos europeos.
La Generación Z espera entornos flexibles, proyectos con propósito y oportunidades de desarrollo constantes. Para atraer y retener a este talento, las empresas deben ofrecer planes de carrera claros y fomentar la creación de empleos de primera línea con valor añadido.
El sector financiero vive una transformación sin precedentes. La convergencia de tecnología, sostenibilidad y regulación redefine los empleos y exige un compromiso sólido con el aprendizaje permanente.
Quienes abracen la recualificación, desarrollen especialización en blockchain y ciberseguridad y adopten una mentalidad ágil estarán mejor preparados para liderar el mañana. En cambio, quienes se resistan al cambio corren el riesgo de quedarse atrás en un mercado cada vez más competitivo y dinámico.
Adaptarse no es solo una opción: es la clave para asegurar una carrera relevante y satisfactoria en las finanzas del futuro.
Referencias