La llegada vertiginosa de las fintech ha puesto a prueba la resistencia y la capacidad de adaptación de la banca tradicional. En solo una década, este ecosistema alternativo ha redefinido la forma en que las personas y las empresas acceden a servicios financieros, obligando a los bancos a replantear sus estrategias y su cultura interna.
Este artículo explora los elementos clave de esa transformación cultural y organizativa profunda que requieren las entidades, así como las oportunidades que surgen en un entorno cada vez más competitivo y regulado.
El término fintech engloba una amplia variedad de innovaciones: pagos digitales, crédito online, neobancos, roboadvisors, insurtech, criptomonedas, finanzas embebidas, y modelos Buy Now, Pay Later. Se considera una disrupción porque desafía el modelo bancario tradicional actual, basado en infraestructuras físicas, procesos manuales y relaciones de exclusividad con el cliente.
El ecosistema fintech ha experimentado un crecimiento exponencial gracias a la inyección de capital riesgo y al interés de BigTech como Apple, Google y Amazon. A nivel global existen aproximadamente 26.000 empresas fintech, de las cuales más de 2.500 operan en Europa y cerca de 500 en España.
Al mismo tiempo, la experiencia móvil personalizada y fluida se ha convertido en la norma, y la penetración de la banca digital supera el 75 % de la población en muchos mercados avanzados.
Las fintech han erosionado los segmentos centrales de la banca mediante propuestas más ágiles, enfocadas en nichos y con una estructura de costes muy eficiente.
Los datos revelan que el crédito digital originado por fintech y BigTech ha contribuido a una reducción del ROE bancario en torno al 1,5 % en los últimos cinco años, además de presionar los márgenes de intermediación.
Asimismo, el 60 % de los clientes interactúa principalmente a través de apps móviles, y los neobancos capturan más del 30 % de las nuevas altas de cuentas en mercados clave.
Entre las causas principales se encuentran las expectativas de las nuevas generaciones, acostumbradas a procesos digitales completos, y la exigencia de inmediatez en los servicios. Millennials y Gen Z rechazan las esperas de días en la apertura de una cuenta o la firma presencial de documentos.
En el plano tecnológico, la adopción de inteligencia artificial y aprendizaje automático avanzado permite mejorar el scoring crediticio, prevenir fraudes y automatizar la atención al cliente. Al mismo tiempo, la migración a la nube y el uso de APIs abiertas facilitan la integración con terceros y la automatización de procesos internos.
Para llevar a cabo estos enfoques, las entidades deben apostar por la modernización del legado tecnológico con APIs abiertas, reemplazando sistemas monolíticos por arquitecturas de microservicios.
En paralelo, es crucial fomentar una transformación cultural y organizativa profunda, adoptando metodologías ágiles y atrayendo perfiles de ingeniería, data science y diseño UX/UI.
La normativa europea PSD2 establece la apertura obligatoria de datos bancarios a terceros a través de APIs, rompiendo la exclusividad de la información y obligando a los bancos a reinventar su valor añadido.
El próximo paso será el Open Finance, que ampliará la banca abierta a datos de seguros, pensiones y mercados de capitales, generando un ecosistema financiero interconectado.
Además, regulaciones como DORA imponen estrictos requisitos de ciberseguridad y resiliencia operativa, elevando los costes de cumplimiento pero también fortaleciendo la confianza del cliente.
Las entidades que no avancen en digitalización se enfrentan a la pérdida de clientes y a márgenes cada vez más estrechos. Sin embargo, quienes aprovechen la oportunidad de banca como servicio y la monetización responsable de datos podrán diversificar sus ingresos.
Mirando hacia el futuro, es posible visualizar tres escenarios:
La clave está en entender que la disrupción fintech no es una amenaza insalvable, sino un llamado a la innovación. Solo aquellos capaces de combinar la solidez financiera con la agilidad digital lograrán prosperar y liderar la nueva era de los servicios financieros.
Referencias