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Gestión de Activos
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La Cadena de Valor de Activos: De la Adquisición a la Disposición

La Cadena de Valor de Activos: De la Adquisición a la Disposición

16/01/2026
Fabio Henrique
La Cadena de Valor de Activos: De la Adquisición a la Disposición

La gestión de activos es mucho más que una serie de procesos aislados: es un viaje continuo que une la estrategia, la operación y la innovación. Comprender esta visión holística del ciclo completo permite a las organizaciones maximizar el rendimiento, reducir costos y alinearse con sus objetivos de manera sostenible.

Marco Conceptual

El concepto de cadena de valor de activos adapta el modelo clásico de Porter al contexto de recursos tangibles, intangibles y financieros. Cada activo es un nodo clave que atraviesa actividades primarias y de apoyo, desde su diseño hasta su retiro, generando valor neto superior al costo en cada etapa.

Este enfoque favorece la alineación con la estrategia corporativa, asegurando que solo aquellos activos que realmente aportan a la propuesta de valor reciban inversión prioritaria. Normas como la ISO 55000 proporcionan un marco robusto para estandarizar estas prácticas.

Tipos de Activos y su Relevancia

Los activos pueden clasificarse en tres grandes categorías, cada una con retos y oportunidades específicas:

  • Activos físicos: maquinaria industrial, equipos de TI, instalaciones y vehículos.
  • Activos intangibles: software, propiedad intelectual, datos, licencias y know-how.
  • Activos financieros: inversiones, instrumentos de financiación y portafolios de valores.

Sin una gestión precisa, estos recursos pierden eficiencia, encarecen el flujo operativo y ponen en riesgo la competitividad y el cumplimiento regulatorio.

Fases de la Cadena de Valor de Activos

Abordar el ciclo de vida de un activo de manera end-to-end garantiza maximizar su potencial y controlar los costos implicados.

1. Planificación y estrategia de activos
Se analizan las necesidades de capacidad, cobertura geográfica y niveles de servicio. Se definen políticas de inversión, criterios de riesgo y modelos de adquisición (compra, leasing, servicios “as a service”).

2. Adquisición y financiación
Se establecen requisitos técnicos, normativos y de sostenibilidad. La selección de proveedores se basa en el TCO, reputación, geopolítica y SLA. Los contratos incorporan garantías, MTBF y cláusulas de actualización tecnológica.

3. Recepción, alta y puesta en marcha
Incluye inspección, pruebas FAT/SAT, registro en sistemas EAM/CMMS y contabilidad, junto con la instalación y calibración. La formación inicial minimiza errores humanos y acelera la adopción.

4. Operación y uso cotidiano
Se gestionan modos de operación (intensivo, continuo, bajo demanda), se optimiza la productividad y se controlan consumos y normas sectoriales, garantizando calidad y seguridad laboral.

5. Mantenimiento y soporte
Define estrategias correctivas, preventivas, predictivas y prescriptivas. Una buena planificación de mantenimiento reduce paradas, prolonga la vida útil y mejora la reputación.

Además, las relaciones con proveedores de servicio remoto y la gestión de repuestos críticos sostienen un ecosistema de soporte robusto.

6. Optimización y revalorización
Implementar proyectos de mejora continua, retrofits y actualizaciones de software extiende la vida útil. La redistribución o subarrendamiento de activos ociosos agrega valor en otras divisiones o regiones.

7. Desincorporación y fin de vida
Los triggers pueden ser obsolescencia, normativas más estrictas o caídas de demanda. Existen múltiples opciones: reventa, donación, canibalización, reciclaje o destrucción segura. Cada alternativa implica costos y riesgos medioambientales, reputacionales y de cumplimiento.

Dimensiones Transversales de Apoyo

El rendimiento de la cadena de valor descansa en funciones clave que actúan de manera integrada:

Finanzas y contabilidad: Definen criterios de capitalización, métodos de depreciación (lineal, acelerada, unidades producidas) y controlan el TCO, que abarca adquisición, operación, mantenimiento y disposición final.

Gestión de riesgos y compliance: Incluye riesgos operativos (fallos, accidentes), regulatorios (sanciones por emisiones o vertidos) y financieros (obsolescencia, variación de valor residual). Un enfoque proactivo evita interrupciones y sanciones.

Transformación digital y sostenibilidad: El uso de IoT, analítica y gemelos digitales habilita mantenimiento predictivo y mejora energética. La circularidad impulsa el reciclaje y la economía de uso compartido.

Conclusión

La cadena de valor de activos representa un enfoque estratégico y operativo integral que transforma la manera de gestionar recursos. Desde la planificación hasta la disposición, cada fase ofrece oportunidades para innovar, optimizar y generar un impacto positivo en resultados económicos, sociales y ambientales.

Adoptar esta perspectiva no solo mejora la eficiencia y la rentabilidad, sino que también fortalece la resiliencia organizacional y la reputación corporativa. En un entorno cada vez más competitivo y regulado, gestionar activos con visión de futuro es clave para construir un legado sostenible y de valor duradero.

Fabio Henrique

Sobre el Autor: Fabio Henrique

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