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La guerra de divisas: ¿Se avecina una nueva era?

La guerra de divisas: ¿Se avecina una nueva era?

01/01/2026
Yago Dias
La guerra de divisas: ¿Se avecina una nueva era?

En un mundo interconectado y profundamente influido por las decisiones de los bancos centrales, emergen tensiones que podrían transformar el panorama económico global. La guerra de divisas ha dejado de ser un concepto abstracto para convertirse en un campo de batalla real, donde cada movimiento repercute en la vida de empresas, inversores y ciudadanos. Este artículo explora sus orígenes, evolución histórica y los factores que hacen única la etapa 2024–2025, al tiempo que ofrece herramientas prácticas para navegar un entorno monetario cada vez más complejo.

Marco conceptual

Una guerra de divisas se define como la estrategia mediante la cual un país induce la depreciación de su moneda con el objetivo de ganar competitividad comercial a corto plazo. Al abaratar sus exportaciones, las naciones buscan devaluación competitiva estratégica, mientras asumen el encarecimiento de las importaciones y las crecientes presiones inflacionarias internas. Este fenómeno se explica a través de conceptos como tipo de cambio nominal y real, así como la distinción entre depreciaciones de mercado y aquellas impulsadas por decisiones de política.

  • Tipo de cambio nominal y real
  • Devaluación de mercado vs. inducida
  • Competitividad externa
  • Distribución de la renta interna

Antecedentes históricos

La historia muestra ciclos devaluatorios desde el colapso del patrón oro hasta los acuerdos multilaterales del siglo XX. Comprender estas dinámicas es clave para valorar si la situación actual representa una continuación o una ruptura.

Estos episodios demuestran que las guerras de divisas suelen acompañarse de mecanismos de coordinación y, en ocasiones, de fuertes desequilibrios globales. La cooperación entre potencias ha sido tan decisiva como los conflictos económicos que pretendía mitigar.

Detonantes actuales

La etapa 2024–2025 presenta un cóctel único de factores. La inflación sigue elevada tras las crisis sanitaria y energética, y las deudas públicas alcanzan niveles históricos. Al mismo tiempo, se percibe un giro proteccionista global que reconfigura cadenas de suministro y flujos comerciales.

Bajo la administración estadounidense, la combinación de aranceles agresivos y presiones para un dólar más débil redefine la estrategia tradicional. La desdolarización emprendida por los BRICS y otros emergentes añade un nuevo frente, mientras que el uso masivo de algoritmos y trading de alta frecuencia intensifica la volatilidad intradía.

Actores clave

Estados Unidos protagoniza uno de los movimientos más controvertidos: presionar por una moneda más débil para impulsar la reindustrialización, lo que choca con la función del dólar como activo de reserva global. La Reserva Federal equilibra la lucha contra la inflación con la necesidad de mantener atractivos los flujos de capital.

La zona euro vive una apreciación del euro que supera rangos de 1,10 dólares, combinada con aranceles del 15–20 % en EE UU. El Banco Central Europeo recorta tipos para contener esta fuerza, aunque su margen de maniobra resulta limitado.

En Asia, China, Corea y Japón emplean estrategias de depreciación y control de curvas de rendimiento para sostener sus exportaciones. El yuan se deprecia de manera gradual, el yen permanece debilitado y las autoridades surcoreanas defienden su nivel cambiario para proteger el sector tecnológico.

Los BRICS impulsan acuerdos de pago en monedas locales y líneas de swap que erosionan lentamente el monopolio del dólar en materias primas. Esta nueva arquitectura financiera apunta a un sistema más multipolar.

Mecanismos concretos

  • Política de tipos de interés para atraer o expulsar capital
  • Programas de compra y venta de activos (QE y QT)
  • herramientas de intervención directa en el mercado de divisas
  • diversificación de reservas internacionales hacia oro y monedas emergentes
  • Controles de capital y regulación de derivados

Cada instrumento afecta no solo al tipo de cambio, sino también a la confianza de los inversores y a las perspectivas de crecimiento interno.

Datos y cifras

Entre 2024 y 2025, el dólar cayó cerca de un 10 % frente a un índice de monedas principales, mientras la deuda pública en economías avanzadas superó el 120 % del PIB. El euro osciló entre 1,02 y 1,19 dólares, y se esperan cotizaciones cercanas a 1,20 para 2026. En emergentes, las reservas en yuanes aumentaron un 15 %, reduciendo ligeramente la dependencia del dólar.

Riesgos sistémicos

Las guerras de divisas pueden desencadenar vulnerabilidad financiera global y fracturar el sistema de pagos. La proliferación de esquemas alternativos y la escalada de proteccionismo pueden llevar a una reducción del comercio mundial y a crisis de confianza que afecten a todos los actores económicos.

El desorden cambiario eleva la probabilidad de episodios de fuga de capitales y deslizamientos bruscos, generando contagios financieros rápidos, especialmente en países con desequilibrios fiscales.

Escenarios futuros

Se vislumbra la posibilidad de una cooperación renovada, con acuerdos multilaterales que estabilicen los tipos de cambio y permitan retomar cadenas de suministro globales.

En otro extremo, la fragmentación podría conducir a bloques monetarios rivales, barreras comerciales y sistemas de pago alternativos, generando un comercio más cerrado y costoso.

Finalmente, un escenario de crisis desordenada implicaría tensiones exacerbadas, fuga de capitales masiva y recesión global, con consecuencias sociales profundas.

Ángulos prácticos

  • Empresas: implementar coberturas cambiarias y diversificar mercados para mitigar riesgos de fluctuaciones.
  • Inversores: emplear derivados y asignar carteras con exposición a monedas refugio como el franco suizo o el oro.
  • Ciudadanos: proteger ahorros mediante depósitos en diversas divisas y evaluar herramientas de inversión que ofrezcan cobertura frente a la inflación.

La guerra de divisas redefine las reglas del juego global. Conocer sus dinámicas y prepararse con estrategias adecuadas resultará crucial para aprovechar oportunidades y minimizar riesgos.

Yago Dias

Sobre el Autor: Yago Dias

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